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La plaza
de toros de Trujillo, más que una historia
La corrida de toros es una de las tradiciones
españolas más conocidas en todo el mundo aunque al mismo
tiempo una de las más polémicas.
El toreo forma parte de la tradición
y de la cultura peruana. Considerándose muchas veces como
un arte y criticado seriamente por otros, su práctica en
el Perú se remonta a los tiempos de la colonia; y en Trujillo
se consigue su formalidad y realce desde la construcción
de su plaza de toros, realizada bajo la dirección del ingeniero
José Arcila e inagurada por la sociedad “ Coliseo Trujillo”
el 26 de diciembre de 1943.
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El mexicano
Antonio Urrutia en plena faena (1975)
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La idea de la edificación, surgió
de varios trujillanos aficionados al “arte taurino”, contando
con la participación de 100 personas para comprar una acción
cada una. Cuando se creó
la plaza de toros de Trujillo tenía una capacidad para 2000
personas.
La primera corrida de toros que
se organizó en Trujillo, contó con la presencia de los
toreros Fernando Graña Elizalde, José Antonio Roca Rey,
en la espada de reserva se encontraba Fluvio Dafieno y como asesor
“El matador de toros”
don Carlos Sussoni. En aquella ocasión se exhibieron seis toros
de las ganaderías de “La Viña”.
Por iniciativa del accionista mayoritario,
el señor Julio Montalván, se realiza en 1972 la primera
ampliación de la plaza de toros y posteriormente en 1973
se concreta la segunda ampliación. Actualmente se encuentra
construido la mitad y cuenta con una capacidad para 6400 espectadores.
Don Julio Montalván Garces inspirado
en el restaurant “ El Mezón Taurino” con que
contaban las mejores Plazas de Toros del mundo decidió hacer
algo similar en 1973 en la Plaza de toros de Trujillo,
para el beneplácito de las personas que se reúnen
para celebrar el Arte Taurino. Celebración que congrega a
grandes personalidades; como toreros en actividad y retirados, periodistas
y también aficionados, tanto para saborear algunos potajes,
como tomar alguna bebida.
Algo que también ha caracterizado
a la plaza de toros de Trujillo durante mucho tiempo, es la seguridad
y confianza que brindaba al torero, debido a la sala de enfermería
con que contaba y que hoy en día lamentablemente se encuentra
inhabilitada, poniéndose en riesgo la vida del torero.
En la actualidad a pesar que el espectáculo
no tiene el mismo brillo que décadas atrás , sigue
la firme ideología entre los aficionados Trujillanos; “
no existe fiestas cívicas en Trujillo, sin la fiesta taurina”
; y que mejor monumento a este arte, que la plaza de toros; escuela
y descubrimiento de muchas glorias del ruedo de Trujillo y el Perú.
Por: Guido
Barreto Acevedo.
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