Cinco
meses tuvieron que bastar para darle un nuevo rostro a Trujillo,
aquel que había sido demacrado por el tiempo y por la inconsciencia
de la gente, hoy por hoy renace de sus escombros para darle a
Trujillo una nueva imagen aquella que se merecía desde
hace mucho, esta obra del escultor alemán Edmundo Moeller,
fue inaugurada el 9 de diciembre de 1927 y desde aquella fecha
no tuvo remodelación alguna.
Fue un destello de luces la que paralizó a Trujillo la
noche del 8 de agosto, donde por fin sacarían aquella tela
verde incrustada en la plaza mayor, para dar paso a la belleza
expresada en un monumento, un monumento que ahora debe ser sinónimo
de orgullo para los trujillanos.
Dicha obra con un valor millón 28 mil nuevos soles abarcó
trabajos de restauración consistieron en instalación
de nuevos bloques de mármol, desalinización, eliminación
de microorganismos, sellado y pulido de grietas y porosidades.
Durante la ceremonia de entrega de la obra realizada el 8 de agosto,
el alcalde de la Municipalidad Provincial de Trujillo, sostuvo
que era necesario realizar trabajos de mejoramiento en dicha escultura,
ya que por el paso del tiempo fue seriamente deteriorada.
“Hace 80 años que no se realizaban trabajos de remodelación
en esta monumental obra arquitectónica, a pesar de que
es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad”,
expresó Acuña Peralta.
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