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Seguimos con nuestro recorrido por los
distintos destinos turísticos liberteños,
en esta oportunidad nos trasladamos hasta Julcan, ciudad
ubicada en la sierra liberteña a 3404 metros sobre
el nivel del mar.
Esta provincia es conocida mayormente por la producción
de papa existente en el distrito de Carabamba, pero ahora
demostraremos que Julcan no es solo papa, sino como muchos
otros sitios tiene lugares turísticos muy hermosos,
que esperan ser impulsados para poder surgir como destino
turístico importante.
El autobús nos ha dejado a pocos metros de la plaza
de armas de la ciudad, se respira un ambiente diferente
al de la ciudad sin contaminación con un cielo despejado
muy hermoso, que nos muestra su claridad, las nubes que
existen son blancas, que nos hacen pensar que verdaderamente
existe un lugar más allá de la muerte.
La plaza de armas es una combinación de lo colonial
con lo moderno, el modelo es basado en las antiguas plazas
existentes en todo el Perú, es decir ocho entradas
que conducen al centro de esta, pero los adornos son de
esta época, cada banqueta esta cubierta por un arco
de colores, talvez con la intención de emular un
arco iris, pues existían en ella los siete colores
de ese fenómeno natural.
Solo caminando unos metros mas nos encontramos con el coliseo
de la ciudad una construcción moderna.
Las calles existentes son empinadas,
lo cual dificulta al viajero costeño la movilización
a través de ellas, no existen muchos hoteles en la
ciudad, pues no existen muchos turistas que se encaminen
hacia esa provincia.
Es hora de dirigirnos hacia un lugar desconocido para nosotros,
según nos dijeron se llama El Rosal esta solo a quince
minutos de la ciudad así que llegaremos rápido;
para ello contratamos una combi, que nos lleve hacia ese
lugar, a simple vista es un caserío muy pobre con
muy pocas casas a su alrededor y una escuela en ella; frente
a la escuela encontramos una cancha de gras, en la cual
los jóvenes juegan fútbol después de
las clases, pero lamentablemente, el campesino la ha utilizado
para pastear a sus animales, damos un breve recorrido por
el caserío, donde vimos la cruda pobreza en la que
viven estos campesinos, gente que solo vive de sus cosechas,
lo cual no le alcanza para poder subsistir cómodamente,
pero a pesar de ello, los niños nos dan sonrisas
como diciéndonos que a pese a la pobreza en la que
ellos viven son felices.
En la ciudad nos recomendaron este caserío pues nos
dijeron que allí existían vestigios de una
fortaleza pre inca, nos dirigimos hacia allí, el
lugar queda en la cima del cerro en donde esta ubicado el
caserío la subida exhausta pero no paramos, pues
nos esperaba algo maravilloso en la cima.
La visión que se tiene desde allí es espectacular,
cerros imponentes, de gran altura, que nos muestran los
peligrosos accidentes geográficos, pero que al observarlos
de esa altura nos muestran su mejor cara para atraernos
hacia ellos, pero tendrán que esperar otra oportunidad
para conocerlos.
Seguimos nuestro recorrido hacia los vestigios, no transcurrió
mucho tiempo y observamos muros de piedra, las piedras estaban
colocadas una sobre otra, pero por el tiempo se fueron deteriorando
quedando solo parte de estas construcciones, que según
nos dicen debieron haber sido muy altas, es probable que
esta construcción tenia la intención de vigilar
esa zona, pues el espacio es pequeño la ubicación
es perfecta para controlar lo que pasa alrededor.
El camino de regreso no es el mismo,
salimos por el espaldar del cerro, nos encontramos con abundante
vegetación característica de la serranía
peruana, como yanasara y cola de caballo, también
observamos parte de las costumbres del pueblo, como es hacer
el famoso chuño, que consiste en dejar que la papa
fermente para luego prepararla en sopas.
Un lugareño nos dijo que el tenia en su hogar restos
de cadáveres que había encontrado en el cerro
y nos invito a conocerlos, gustosos nos dirigimos hacia
su hogar. En un cuarto había adecuado un mini museo
según nos comento, en el cual tenía restos
óseos, lo cual nos motivo más para visitarlo.
Entramos en la habitación y lo primero que capto
toda nuestra atención fue una momia dentro de un
anda cubierto por lunas, estaba en posición fetal
estaba muy bien conservada aun tenia las indumentarias con
la cual la habían enterrada, estaba en perfecto estado,
nos hizo recordar a la famosa momia Juanita, pues el estado
de conservación era increíble, aun conservaba
su cabellera, y piel seca, según nos dijo el dueño,
la encontró en la cima del cerro junto a otros restos,
a la mano izquierda habían cráneos con las
famosas trepanaciones craneanas de la cultura Paracas, he
ahí nuestra interrogante, la cultura Paracas según
lo que sabíamos no llego hasta estos limites, pero
obtuvimos dos hipótesis, la cual fue que hubo un
intercambio cultural entre Paracas y esta cultura desconocida,
la otra hipótesis es que estos son restos incas,
es muy probable que sea esta
segunda pues la construcción en piedra y las trepanaciones
craneanas fueron utilizadas por los incas.
Luego de deslumbrarnos con ese gran descubrimiento nos dirigimos
hacia la ciudad para enrumbarnos nuevamente hacia Trujillo,
pero nos quedamos con la interrogante de siempre ¿Por
qué estos pueblos al tener tanta riqueza cultural
viven en una pobreza económica?
Nuestro bus enrumba hacia Trujillo y a lo lejos dejamos
Julcan y El Rosal, con la incertidumbre de saber si es que
se volveremos a encontrarnos con estos recursos o serán
presa de los famosos huaqueros que irán en busca
de oro, deteriorando la cultura que allí existe,
sólo el tiempo lo dirá.
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